martes, 29 de abril de 2014

Salgo de mí

Lo verdaderas que suenan mis palabras dentro mio y lo absurdas que salen
es sin duda otra ironía de esta vida más.
No recuerdo cual fue el momento exacto en el que empecé a titubear
pero hay ciertas cosas que cuando se abren nunca se pueden volver a cerrar.
Dos por uno, negocio, pero no puedo perder un punto más.
Cuando está entrada la noche salgo de mí a deambular.
Deambulo por ahí, por allá o desde el más acá,
hasta que advierto que mi balsa hace años que está en el mismo lugar.
Y ahora que paren las olas
porque me quiero bajar.
Y ahora que paren las olas
porque me quiero bajar.
Que pasen las horas
y pasen las modas que incitan a naufragar.
Tanto estar a la deriva, se me dio por aprender a navegar.

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